Hoy me animo a empezar Mamá Lechucera. Como periodista, quería escribir hace tiempo, de muchas cosas, pero no me decidía. Hasta que mi experiencia de trabajo durante las madrugadas fue lo que me impulsó a definir mis ideas y por eso, ahora compartiré vivencias, consejos y mi humilde conocimiento así como el vendaval de emociones que una madre siente cuando debe dejar a su familia y sobre todo a sus hijos durmiendo mientras debemos ir a laborar. Los sentimientos encontrados de hacer lo que nos gusta y por lo que nos preparamos estudiando una carrera pero a la vez, la culpabilidad por no poder estar junto a nuestros crías velando su sueño, más aún cuando son pequeños. Y ni que decir, de correr para llegar a una actividad en el nido o colegio, suprimiendo el sueño, rompiéndose la cabeza por la lonchera de todos los días, estrujando el corazón cuando se enferman y tú no puedes estar para monitorear la fiebre, o no puedes arroparlos nuevamente cuando se despiertan a mitad de la noche. Dormir pocas horas, cuando están en el nido, para disfrutar la tarde juntos, extender las horas lo más que puedas para compartirlas con tu esposo antes de ir a descansar porque hay que levantarse nuevamente e ir al trabajo. Y así todos los días. Hoy escribo y comparto mi experiencia para que otras mamás lechuceras sepan que no están solas, que somos una legión de valientes que saca fuerzas de donde no la hay solo porque nos mueve no solo la realización personal y como mujeres sino porque luchamos por nuestro mayor motor, nuestra familia.

Me encanto saber un poquito mas de tu vida y de la vida de mi Cata, que por temas de distancia me pierdo!
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